Calentamientos que despiertan sin forzar
Se empiezan con gestos mínimos: círculos de tobillos sentados, extensiones suaves de columna, manos que masajean pantorrillas. La respiración guía el tempo, evitando tensiones innecesarias. Algunos invitados cuentan cómo, tras años de rutinas exigentes, vuelven a moverse con gusto gracias a estos inicios cuidadosos. Estas pautas, fáciles de recordar, acompañan luego el día entero, como una llave para mantener articulaciones lubricadas y ánimo ligero.